Una cocina llena de sabores — y recuerdos




Encontrarás un lavavajillas, estufa, horno, refrigerador y un juego completo de ollas, sartenes, cuchillos y platos. Hay copas de vino para brindar y tazas de café para mañanas largas y perezosas.
En la pared, un pequeño museo: una exposición de objetos encontrados dentro y alrededor de la casa — fragmentos de la vida rural a través de generaciones, contando silenciosamente la historia del valle. Algunos tienen más de cien años. Todos estaban destinados a estar aquí.
Ingredientes simples, momentos eternos
Por las noches, el bar se convierte en una acogedora sala de proyección. Un pequeño proyector y una pantalla desplegable nos permiten ver películas animadas de una colección privada única — curada por los mismos artistas y animadores que a veces nos visitan. No son dibujos animados convencionales, sino historias personales, mundos dibujados a mano y joyas raras compartidas directamente por sus creadores. Especialmente en invierno, es un ritual: una comida cálida, un fuego parpadeante y un poco de magia en la pared.
